domingo, 30 de octubre de 2011

Little Jhon...


Recuerda al chiquillo más detestable y maligno que habita en tus recuerdos…
¿Lo tienes?

No hará falta que lo recuerdes, si lo has enterrado en el olvido será mejor, quizás haya corrido con la suerte del pequeño Jhon…

¿No conoces su historia?

La contaré a continuación, sólo para ti pequeño lector, deseando que la avidez te haya traído al cuento indicado para antes de dormir.
Como  he mencionado antes, el pequeño Jhon era aquella repulsiva y odiosa bola de maldad que alguna vez has conocido, el tipo de niño que roba caramelos, miente y te involucra en problemas, sin contar su terrible afán por los berrinches detestables a la más mínima oportunidad.
Así era Jhon, el pequeño consentido de mami y papi, a decir verdad no tenía amigos, solo dos seguidores que velaban por los caramelos que Jhon robaba y por supuesto para no delatarlo compraba  su silencio con lo más preciado que poseía, así era la amistad basada en regalos del buen Jhon.

Los caramelos son pieza importante de esta historia, y como tú debes saber le noche de obtención y delirio dulce por excelencia, es Halloween …
Como a todo niño que se enorgullezca de serlo, Jhon tenía un gusto enorme por Halloween, desde que su padre le preguntaba sobre su disfraz, hasta que obtenía el ultimo caramelo de su vecindario, Jhon disfrutaba como ningún otro la noche de colecta que significaba  un manjar de suculentos y variados caramelos.

Días antes de su esperado Halloween número diez Jhon visitó a la abuela junto a sus padres, para el significaba una molestia absoluta, sin embargo los obsequios de la anciana suavizaban el impacto y horror que representaba su crema de calabaza.

La amenaza de la abuela había terminado  y como recompensa Jhon recibió un suculento billete con destino a completar la pieza final de su disfraz y si sobraba un poco de aquella distinguida riqueza compraría una rata para molestar a sus compañeros de clases.
Como tradición al  igual que los planes sobre el disfraz, la broma de Halloween como solía llamarla, no divertía a ninguna de las victimas que caían en la trampa de tan maligno  chiquillo, solo causaba risotadas para él, nadie disfrutaba con su sadismo innato. 
Algunas de sus bromas constaban en el uso de animales vivos, sobre todo ratas, entre más gordas y salvajes fueran mayor placer le daba otorgársela a su víctima, en muchas ocasiones el mismo capturaba a sus fieles compañeras de travesuras nocturnas.
Bromas como romper el disfraz de algunos conocidos o llenar de hormigas los caramelos ajenos, le producían un gran placer, muchas veces le divertía más que llenar su bolso con decenas de dulces.

Pero no todo fue diversión para Jhon, puesto que su día favorito le reservaba una delicada sorpresa.
Al terminar la aburrida visita a la abuela, Jhon comenzó un habitual berrinche, deseaba poder gastar su mesada en el supermercado local, los padres cansados de los lloriqueos incesantes  cedieron con molestia.
Al llegar al supermercado Jhon se escabullo entre la muchedumbre, se dirigió sin el consentimiento de sus padres a la zona especial dedicada a las máscaras y disfraces de la temporada.

Con ansia entró en un cuarto especial repleto de máscaras, el único artículo necesario para complementar su disfraz, sobo de manera repulsiva los trozos de látex y plástico sin cesar, hasta que una extraña máscara causo su desagrado.  Era una máscara transparente y detallada con exactitud tétrica, se distinguía su forma humana por algunos toques negros en los labios y líneas doradas que resaltaban sus ojos. Jhon tiró la máscara y frunció el ceño con asco.

Continuo con su misión de encontrar la máscara perfecta para su disfraz, sin prestar atención colocaba pieza tras pieza, hasta que la puerta del cuarto se cerró a su espalda. Jhon no  se fijó en aquel misterioso detalle.

La marcha continuaba y centrado en su labor Jhon comenzó a sentir un frío terrible que llegaba hasta sus huesos, pronto comenzó a  sobarse para tratar inútilmente de entrar en calor, sin embargo seguía con la mirada fija en la diversidad de máscaras.
Seguidamente al frío invernal que invadió el cuarto, la máscara que había rechazado Jhon comenzó a flotar y desde sus ojos brotaban lágrimas… de sangre.

La máscara se elevó y se acerco a Jhon, el cálido gotear de la sangre fresca llamo su atención, volteo en seguida para encontrarse con la terrorífica imagen de la máscara traslucida tornándose en color carmín.
Jhon trato de gritar con desesperación sin embargo un trozo de látex saltó de entre la pila de máscaras y cubrió su boca. Con terror en la mirada y un incesante temblor Jhon comenzó a llorar  y a patalear inútilmente mientras que a su alrededor las máscara votadas en la pila comenzaban a levitar rodeando al regordete  en medio de una danza macabra.
Al instante cientos de brujas, piratas, zombis, hombres lobo y demás horda siniestra, comenzaron a girar en torno al malcriado Jhon que con desesperación desgarraba su garganta tratando de invocar a sus padres sin resultado alguno.

Las máscaras se enfilaron una tras otra y se acercaron con rapidez hacia Jhon,  el cual con terror comenzó a correr y en el intentó de escape solo logro tropezar con su propia agujeta desamarrada, la máscara ensangrentada salió de entre la multitud y abrió la boca desprendiendo las suturas que la cosían, liberó una bífida lengua alargada y lamió el rostro empapado de lagrimas del niño, amplio su   extraña boca y clavo sus dientes en el cuello de Jhon.  Le siguieron las otras máscaras mordisqueando al chiquillo, arrancaban su carne y la devoraban con desesperación encargandose de que estuviera con vida sintiendo sus mordiscos en dolorosa agonía, no tardaron en desmembrar a Jhon y  arrancar su piel. Al termino  su festín las máscaras cayeron por toda la habitación y la puerta se abrió en un sonoro estallido.

Los padres de Jhon se encontraban desesperados a la cercanía de dicha habitación y corrieron para encontrarse con él, sin embargo el único hallazgo que encontraron fue la piel del rostro de  su amado hijo nadando en un charco de sangre…

Desde entonces la singular máscara de piel de Jhon fue conservada por sus padres, hasta el final de sus días enmarcados por la tragedia.

Pequeño lector, recuerda que esta historia no es más que una reflexión, a menos que comiences a sentir el cálido goteo de la sangre fresca sobre tu cabeza…







martes, 25 de octubre de 2011

Little Jack?


10, 9, 8…

Comienza la marcha al ritmo de tus latidos...

1, 2, 3…

Memorizo los metros de distancia…
Eres mi pequeña presa,
Caminando con elocuencia te diriges al patíbulo

24, 23, 22…

Cada paso que das es un segundo menos…
Tu diminuta realidad me pertenece…
El crujir autómata de mi encendedor,
Es mi delicada invitación…

¿Aceptas?

El vals otoñal está por comenzar…

¿Logras percibir la impotencia de las gargantas desgarradas?
Nos muestran el compás…

Tu personaje; Catherine
¡La estrella principal!

…Yo seré Jack… Tu destripador…
3, 2, 1…
¡Splash!
Bienvenida al festín de sangre
Eres el platillo principal…
¿Te apetece una taza de té?